(6) SANANDO EL DOLOR DE LA NIÑEZ por Mark Finley consejos bíblicos para el alma

0
17

Sanando el dolor de la niñez,
“La exposición de tus palabras alumbra.”

Salmo 119:130

Muchas personas tienen dificultad adaptándose al dolor que sienten por las heridas que sufrieron en la niñez. Sienten rencor hacia aquellos que les hicieron daño en su niñez. Estas personas pueden estar enojadas con sus padres porque se divorciaron, amargadas por algún abuso percibido o verdadero, o resentidas por haber sido tratadas injustamente. La Biblia provee una manera de sanar las heridas de la niñez. Aquellos que se han caído en la trampa de la amargura pueden sanarse.

Promesas para sanar el dolor de la niñez

“Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; no dejará para siempre caído al justo.”
Salmo 55:22

“Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.” Salmo 71:5-6

“Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericor- diosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.” Efesios 4:31-32

Principios para sanar el dolor de la niñez

Hay muchos que albergan amargura hacia las personas que les hicieron daño durante su niñez. Los siguientes principios bíblicos ayudarán a los que están atrapados por la amargura para que permitan al Espíritu Santo sanar el dolor de su niñez.

  1. La Biblia nos aconseja que pongamos a un lado las cosas infantiles o las heridas de la niñez.
    (1 Corintios 13:11)
  2. Pablo nos aconseja a olvidar las cosas pasadas.

    (Filipenses 3:13)

  3. Sólo podemos olvidar el pasado si somos honestos con nosotros mismos y con los demás. (Efesios 4:25)
  4. Dios nos conocía antes que naciéramos. Él tiene un plan para nuestras vidas. (Jeremías 1:5)
  5. Debido a que Dios es soberano y que somos obra de sus manos, nadie puede entorpecer su plan para nuestras vidas. (Efesios 2:10)
  6. Dios tiene un propósito para todo lo que nos ha ocurrido y hará que todo resulte hermoso en su momento. (Eclesiastés 3:1, 11)
  7. Él sana a los quebrantados de corazón, dándonos belleza en lugar de las cenizas de nuestras vidas. (Isaías 61:1-3)
  8. Podemos perdonar a otros honestamente por la manera en que nos han tratado porque Cristo nos ha perdonado por la manera en que lo hemos tratado
    a él. (Efesios 4:32)
  9. Extender el perdón a otros que nos han hecho daño neutraliza el hervor de la amargura. Al igual que Jesús perdonó a los que lo crucificaron, nosotros podemos perdonar a aquellos que nos han herido. (Colosenses 3:13)
  10. El espíritu de venganza es destructivo para la persona que lo alberga. Al vencer el mal con el bien, nosotros mismos somos sanados. (Romanos 12:19-21)
  11. Otros podrán desearnos mal, pero Dios nos dará el bien. (Génesis 50:20)

Comentarios

Comentarios